Uno de los cambios más curiosos es el increíble aumento de sensibilidad de Davinia.
Por ejemplo, el olor del coche (que hace poco más de una semana que lo lavé por dentro y por fuera, y que apenas he usado porque tengo el de la empresa) le produce náuseas.
Más emocionante es lo fácil que se emociona. Si me quedo mirándola, se emociona; cuando me doy cuenta, tiene la mirada perdida, se toca la barriga, y empieza a llorar.
Realmente esto es espectacular. Es algo casi indescriptible. Davi ha dicho que esta experiencia es mucho más interesante que la boda... y yo doy fé de ello.
Ante todo, cualquier parecido con aquel polémico programa de televisión es pura casualidad... o no...
Desde hace unos días, estamos en un torbellino, que por fin está cargado de buenas noticias. Nada más hay que mirar la pequeña descripción y os podréis imaginar todo lo que sentimos en este momento.
En fin, lejos de reproducir el discurso que le solté al ombligo de mi mujer anoche, os diré que la emoción me embarga. Ahora me invade la curiosidad: ¿qué sentirá Davi? ¿Cómo será ya "guisantín"? ¿Es cierto que me volveré un poco más tonto de lo habitual por lo de ser padre?
Lo cierto es que en estos dos últimos días han cambiado muchas cosas, pero lo principal, la alegría que emite Davinia, su sonrisa radiante... y la baba de su marido
Hay mil maneras de disfrazar una realidad, de modo que esta permanece oculta, llamando a veces el disfraz la atención... Lo bueno de este disfraz es que a veces, te metes tanto en el papel que te olvidas de la realidad.
Después de rescatar a la Estatua de la Libertad en un arranque internacional de desvergüenza, el viernes me enfunde el disfraz de repartidor de pizzas, crupier y concursante. Todos la misma noche, pero no a la vez. Con el de repartidor de pizzas, lleve la comida a una casa muy parecida a la mía donde seis personas muy conocidas, eso si, sin propina. Luego, me enfunde el traje de crupier para repartir cartas en un casino muy peculiar, donde el ganador, en lugar de dinero, se llevaba un tótem. Finalmente, me enfunde el traje de concursante en el excitante TV King Party Show... Quede el primero y gane casi 50000 dólares virtuales.
El sábado, me enfundaba el traba de súper-guardaespaldas y su alter-ego el periodista. A la caza del famoso con mi musa, dispuesta a que le echara todas las fotos habidas y sin rechistar. A ultima hora, me enfunde el traje de marujo, carro de la compra incluido, y cocinero (me dio tiempo de hacer nocilla casera, palmeras de chocolate, la cena de la noche e incluso relleno de lasaña) Todo rico, rico y con fundamento.
El domingo, me disfrace de pijillo, con almuerzo en hotel de unas cuantas de estrellas incluido. Paralelamente, me disfrace de cocinero-de-ultima-hora-para-alguien-a-quien-no-le-gusta-la-autentica-paella-de-una-alicantina. El resultado esta en mi perfil de Tuenti (eso si, por mucho que me busquéis, os aseguro que no me encontrareis)
Finalmente, me disfrace de marido. Termine el fin de semana en casa, con mi esposa. Sin duda, el placer de los placeres.
Todos estos disfraces han maquillado una realidad, de la que hemos sabido salir adelante... a ver de qué me disfrazo hoy...
PS: Perdon por las tildes, pero el ordenador no me deja ponerlas ;D
Mil perdones, pero últimamente, la comunicación no es lo mío. Quería decir, a modo de metáfora, todo lo que he hecho este fin de semana a través de los disfraces. Esto es: el jueves hice de superhéroe en una obra de teatro (salí de espontáneo), el viernes compramos unas pizzas y las comimos en casa mientras jugábamos a las cartas y a la Wii (crupier y jugador). El sábado fuimos a una fiesta en nuestro pueblo e iba todo el tiempo detrás de mi esposa, tanto para cuidarla (guardaespaldas) como para hacer fotos (reportero). Davi llegó a su límite, o podía casi ni moverse, de manera que tuve que ir al supermercado y preparar la cena (marujo y cocinero). Finalmente, el domingo almorzamos en un hotel de nuestra localidad, una auténtica joya (de ahí lo de pijillo) teniendo que preparar con mucho gusto un plato improvisado para mi hermano pequeño. Me merezco un tirón de orejas por liar tanto mis posts :D Lo siento :D
Sin duda alguna, el año nuevo ha cambiado nuestras vidas de manera radical.
Puedo afirmar con rotundidad, que de momento, estamos en uno de esos años malos... confirmando de esta manera la teoria de los ciclos.
Creo que no es justo para nadie que me ponga a contar mis penas, pero si que lo era dejar constancia de un mal momento, para aquellos que algun dia siguieron mis desventuras en "perdidos en el paraiso".
Las cosas se van a solucionar. Lo se. Afortunadamente nos tenemos el uno al otro, y mucha gente rodeandonos. Pronto habra noticias... espero que mejores. Ahora me voy a darle un masaje a mi señora esposa, y luego a leer un poco antes de dormir. :D
Vaya dos monumentos. En primera plana, Davinia, al fondo, la impresionante fachada de la Catedral de Santa María de las Flores, en pleno corazón de Florencia.
La impresionante fachada está recubierta de tres tipos de mármol: de Carrata (blanco), Prato (verde), Siena (rojo). Recuerdo el comentario que hizo nuestra guía: el interior de la catedral es muy austero. Ella hizo la metáfora comparándola con la música: el exterior es una sinfonía y el interior es como el silencia. En conjunto, la armonía es muy bella.
Alguien estuvo hablando conmigo hace poco, bastante poco. No está en un buen momento, pero hasta que no me lo confesó, no sabría haberlo dicho. Me ha dicho que debe aparentar que está todo bien, delante de su familia, sus amigos, sus compañeros de trabajo...
Es una persona fuerte, débil por dentro, valiente por fuera, con miedo en su interior, luchador por fuera, vencida en sus entrañas...
También me confesó que nadie entendería su situación, es por ello que no lo hace público... y creo que así es. La gente sólo ve lo de fuera y no se molesta en el interior (como nosotros... que no llegamos a entrar a la Catedral de Sta María de las Flores... por lo que tengo que volver)
Cuando uno quiere aprender algo, hace uso de los libros, Internet... acude a un profesional.
Pero no todos tienen la respuesta... Hay veces que una persona tiene la mejor manera de enseñar, y yo he aprenderé a ser padre del mejor: (Para los que no veáis el parecido, es mi padre, el pobre aguantando mis tonterías en el día de su cumpleaños)
Porque desde luego, para enseñar a ser buena persona, hay que serlo primero. Para enseñar a querer, hay que querer primero. Para enseñar a respetar, hay que ser respetuoso primero. Para enseñar a ser un buen padre, hay que serlo primero...
Bueno, pues nada. Ayer fue como leerte un libro y luego ver la peli, que sabes el final y carece de emoción...
Para mayor seguridad y salud de Vedly, se hizo una prueba, a sabiendas del resultado.
Nada. Seguiremos buscando, esperando un momento mejor, pero con las mismas ganas. Ya lo llevamos mejor, no hay tanta desilusión ni decepción y es que no puede conseguirse todo a la primera.
Mejor, así tiene Davi más tiempo para convencerme sobre el tipo del mobiliario, aunque ya está decidido y seguir intentando también, aunque no creo que le resulte, cambiar el nombre que tengo pensado para mi primogénito: Godofredo de Todos los Santos.